Orientación
vocacional infantil como posible solución a algunos problemas
Hace un tiempo cuando
hacia mis pasantías de pregrado, me llamo la atención algo que observe, tanto
que me llevo investigar sobre lo ocurrido.
Un día estábamos en la
hora del receso cuando escucho la conversación de dos niños, decían:
Hay pero tu si eres
bobote, tu y que quieres ser policía, jajajaja como crees, es mejor ser pran
como mi papa.
Que tal!
Enseguida se metió en
la conversación otro niño y dice:
Pero ustedes si de
verdad que no saben nada, es mejor ser capo de la mafia, tienen más plata y más
mujeres.
¡Hay, Dios mio!
Realizando la
investigación para mi trabajo de grado me di cuenta de que la orientación
vocacional se implementa solo a nivel de educación secundaria, de hecho, hay
profesionales que afirma que los niños no están preparados para pensar que
serán cuando sean grandes.
Yo recuerdo mi
infancia, junto con mis amigos, de niños queríamos ser, bomberos, doctores,
veterinarios, en fin, tener una carrera profesional sana. Ahora los niños
imitando nuevos modelos quieren ser lo que no deben.
Allí es donde debe ser
tomada muy en serio la orientación vocacional infantil.
Cada persona es única y desde que nace tiene una forma
diferente de asimilar las experiencias, muestra un comportamiento distinto y
tiene una manera singular de reaccionar frente a los estímulos.
Desde la más tierna infancia cada niño va expresando su modo
de ser, sus gustos y sus preferencias; se relaciona selectivamente y aprende de
sus experiencias, identificándose con las personas significativas de su
entorno.
Las diferencias individuales se pueden observar entre
hermanos, que aunque hayan sido criados de la misma manera son completamente
distintos; porque cada uno de ellos se ha identificado en forma selectiva con
quienes comparten su vida; de manera que sólo integran los rasgos de
personalidad que les agradan y no incorporan los que les desagradan.
Los padres deberían ser los primeros orientadores
vocacionales, detectando tanto las habilidades particulares como las aptitudes
e intereses de sus hijos, y propiciando el desarrollo de sus facultades
especiales.
La infancia es el mejor momento para descubrir vocaciones,
porque un niño aún no está contaminado por la cultura ni ha desarrollado
prejuicios que lo confundan.
Nadie nace
racista
El racismo se
hace no se hace
El esquema corporal y la personalidad son dos indicadores
importantes que contribuyen a la orientación vocacional desde la infancia, así
como también el poder darse cuenta de cuáles son las experiencias que los hacen
más felices.
Lcda. María de los Ángeles Matínez
Lcda. María de los Ángeles Matínez