ESTRATEGIAS DIDACTICAS

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domingo, 4 de marzo de 2018

COMO ACTUAR?

como un docente debe actuar en caso de las inquietudes normales de los padres en cuanto a  la televisión, comunicación, la muerte, la perfección, el exceso de ayuda, niños y niñas, la homosexualidad, el bravucón, la sexualidad, entre otros










¿Cómo actuar?


Con mucha frecuencia los padres se sienten incapaces para actuar acertadamente con respecto a la educación y el comportamiento de sus hijos, y se preguntan: ¿tengo que hacer esto o aquello, o es mejor no hacer nada? ¿Qué puedo prohibir y que debo tolerar? ¿Cuándo es conveniente algo, y por cuánto tiempo? En fin, que la serie de dudas e interrogantes que los padres se formulan es tan extensa como su interés por ofrecer a sus hijos una educación que los lleve al éxito y a la felicidad.

Bien, pero, ¿a quién recurrir? No es lógico pensar en padres que tengan a un terapeuta de cabecera que este a su disposición para aclarar todas sus dudas y contestar todas sus preguntas.

¿Entonces? La respuesta está en alguien que conoce a sus hijos tanto como usted, y a veces mucho mejor: el profesor. Además, hay que recordar que, en muchos casos, los chicos muestran un determinado comportamiento en casa y otro muy diferente en la escuela.

Un maestro bien preparado, con sensibilidad y suficiente amor por su profesión, estará en condiciones de orientarlo y de proponerle la o las soluciones más convenientes para tratar, juntos, de encausar debidamente a su hijo.

 

La televisión


-Profesor, mi hijo quiere estar mirando la televisión todo el tiempo. ¿Qué tanto puede perjudicarle? ¿No seria mejor prohibirle que la vea?

-Yo diría que ni mucho ni nada. Si es mucha televisión no podrá realizar otras actividades importantes y necesarias para su desarrollo, y si es nada estará privándolo de un maravilloso medio educativo. La televisión, en si es un medio magnifico pero, con respecto a los chicos, esas mentes que aun están en el proceso de formación, hay que tener mucho cuidado tanto con el contenido de los programas como  con el tiempo que esta permanece encendida.

-Pero ¿cómo hago para saberlo?

-Hay varios medios, por ejemplo, compre o suscríbase a una revista que publica toda la información de los diferentes canales, incluida la clasificación de las películas y programas, consulte con personas dignas de confianza que tengan niños de la misma edad que el suyo y, en fin usted mismo o su pareja, al ver la televisión usaran su criterio para determinar que tan aceptables son o no los programas que suelen ver su hijo.

-¿Y qué hay con los noticieros?

-Los chicos no se interesan mucho en ellos y que bueno porque ¿para qué quieres que vea noticias de violencia, corrupción y guerras?

-Bien, y, ¿Cuánto tiempo puede ver televisión?

-considero que como 2 horas diarias máximas, siempre y cuando haya terminado sus tareas escolares o domesticas.

La muerte


-Profesor, fíjese que la mama de mi esposa está muy grave en el hospital, y los médicos predicen un fallecimiento inminente. ¿Cómo manejar el tema de la muerte con mi hijo?

-Antes que nada, debemos saber que significa la muerte para un niño. Cuando es muy pequeño de tres o menos, no es capaz de captar el concepto “muerte”, y lo sustituye por el de abandono. A este respecto podrá decirle que hay un lugar –el cielo por ejemplo- desde el cual quien se ha ido, un pariente, un amigo, o incluso una mascota, sigue y seguirá queriéndonos. Entre los tres y los nueve años poco a poco va captando que la muerte es algo definitivo, de la que no hay retorno, y entonces con la muerte de un ser querido le asalta el temor no de morir, sino de quedarse solo. Es entonces cuando casi, invariablemente, viene un pregunta ¿Por qué?

-En efecto, que decirle a un niño cuando pregunta ¿por qué muere la gente?

-¿Lo sabe usted?

-¿…?

-No se preocupe, yo tampoco, sin embargo podemos decirle que alguien murió porque estaba enfermo de esto o de lo otro, o a consecuencia de algún accidente, pero, ¿Por qué? Simplemente porque se cumplió su ciclo, a veces largo, a veces muy corto, pero un ciclo al fin y al cabo.

-De acuerdo, pero, ¿Quién o quienes determinan el ciclo?

-Bueno, meternos con eso sería meternos en profundidad y no creo que su hijo lo haga.

-¿Y si la hace?

-En este caso usted o su esposa le responderán de acuerdo con su religión, sus creencias o su cultura.

-Y dígame profesor, ¿es conveniente que un niño asista a un funeral?

-A este respecto hay psicólogos que lo recomiendan a partir de los 5 años de edad, supuestamente porque así comprenderán mejor el ciclo de la vida, sin embargo, yo considero que los niños, cualquiera que sea su edad, no tiene por que asistir a esos eventos. El dolor y las lágrimas no le harán ningún bien.


La comunicación


-Profesor, cada vez hay menos comunicación entre mi hijo y yo, si por ejemplo le pregunto cómo le fue hoy, me dice que bien y levanta los hombros, si quiero saber que hizo en la escuela, me contesta que lo de siempre, y se mete en su cuarto. ¿Qué puedo hacer para que mi hijo me comunique sus cosas?
-Para empezar sería conveniente que recordáramos los cuatro elementos indispensables para una comunicación productiva:
  • Confianza.
  • Aceptación.
  • Comprensión.
  • Interés.

-Pero como se logra eso?

-La confianza que su hijo tenga hacia usted no puede darse de la noche a la mañana, ni porque usted así lo decida. La confianza de su hijo es algo que usted, como padre debe ir ganándose poco a poco.

-Bien, ¿Y qué bueno puedo hacer?

-Yo pensaría mejor en lo que n debo hacer. Reflexionamos. ¿Por qué su hijo se muestra tan poco comunicativo? Sencillamente porque a aprendido que casi cualquier cosa que le digas será motivo de críticas, reconvenciones o desacuerdos por parte de usted. Por eso contesta con inofensivos y ambiguos monosílabos que no comprometen. En pocas palabras su hijo no tiene la confianza… y tiene razón.

-Bueno, esto en cuanto a la confianza, ¿y qué hay con respecto a la aceptación?

-Aceptar es escuchar sin juzgar. Es asombrosa la rapidez con la que algunos padres emiten su punto de vista ante cualquier opinión, comentario o parecer de su hijo. Por eso es aconsejable que usted reprima sus juicios, observaciones y consejos.

-¿Esta pidiéndome que no le diga a mi hijo lo que está bien o lo que está mal?

-De ninguna manera. Usted como padre debe guiarlo, pero con el momento adecuado. Cuando su hijo le comente algo a usted le parezca inconveniente, hágaselo saber, pero deje pasar algunas horas o algunos días, elija una ocasión en la que puedan conversar a solas.

-¿Y si es algo urgente?

-Al menos de que sea un problema que no le permite perder ni un segundo, todo lo demás que le confíe su hijo puede esperar. Así que espere, si usted escucha sin juzgar, su hijo ira sintiéndose más aceptado, y crecerá la comunicación entre ambos.

-¿Y qué hay con la comprensión?

-Este es el tercer punto de la comunicación. Para que usted comprenda mejor a su hijo, simplemente póngase en sus zapatos y recuerde como pensaba y que sentía a esa edad. Comprender es apoyar, y si usted realmente apoya a su hijo, el se sentirá más fuerte, más confiado y más seguro, tanto de usted como de sí mismo. Comprender a su hijo no necesariamente significa estar de acuerdo con él, pero si escucharlo,  y escucharlo con cuidado, lo que nos lleva al último elemento de la comunicación, el interés, muéstrele a su hijo que le interesa lo que el comparte con usted, pero interesado de verdad, de lo contrario  su hijo lo notara y comprenderá que esta fingiendo. Escúchelo y evite darle consejos. Recuerde que un consejo no solicitado es un consejo mal recibido. Claro, hay sus excepciones cuando, por ejemplo, existe riesgo de consecuencias lamentables. En resumen, que sus preguntas no sean tan abstractas: ¿Cómo te fue hoy? ¿Qué tal el colegio? ¿Has aprendido mucho? Cámbielas por algo más concreto como ¿Quién es el más exigente de tus maestros? ¿a qué juste hoy en el recreo? ¿Quiénes de tus compañeros son realmente tus amigos? Si su hijo es parco en contestar, no trate de sacarle las palabras con cuchara y déjelo para otro día.

La perfección


 -Profesor, como todos los padres yo deseo lo mejor para mis hijos, pero a veces me deprimo porque siento que no soy un padre perfecto.

-Lo primero que necesita es olvidarse de que quiere ser un padre perfecto, ya que el padre perfecto no existe. ¿Por qué?, sencillamente porque cuando usted estudio no había – ni hay- una asignatura que le enseñara a ser un padre perfecto, ni siquiera a ser un padre, punto. Por otra parte hay muchos libros que tratan sobre cómo educar mas adecuadamente, pero no hay ninguno que se llame algo así como sea un padre perfecto en 10 fáciles lecciones.

-En efecto, pero ¿Por qué?

-Porque nadie puede ofrecerle algo que no existe, por lo menos acá en este mundo temporal. Una vez aceptada esta realidad te será más fácil hacerse a la idea de que usted también es un ser humano y, como tal, tiene virtudes y defectos. Con esta convicción alégrese por sus virtudes e increméntelas, y corrija sus defectos o elimínelos.

-Entonces, ¿no puedo ser un padre perfecto?

-Confórmese con ser un buen padre… que ya es mucho.

-Debo confesarle que tengo mis defectos mis defectos y eso hace que me sienta culpable.

-Si usted tiene defectos es algo normal, pero si además se siente culpable por ello es negativo. No somos perfectos. Acepte esta verdad y así le será más sencillo aceptarse a usted mismo y aceptar plenamente a su hijo.


El exceso de ayuda


-Profesor estoy muy preocupado porque mi hijo no es independiente para su edad… como que no tiene confianza en sí mismo.

-Vamos a ver, ¿usted ayuda a su hijo a hacer las cosas?

-Por supuesto que sí.

-¿Y le permite hacer cosas por sí mismo?

-Bueno no todo, porque lo siento muy inmaduro.

-Ahí está el problema. Usted necesita tener más confianza  en las posibilidades de su hijo. Dele la oportunidad de que aprenda por sí mismo.

-¿Y si no hace las cosas bien?

-Al principio no las hará bien porque usted se ha  ocupado de hacérselas, pero, además, ¿Qué pasa si por ejemplo, se abotona mal el suéter, ¿se abrirá la tierra y nos tragara a todos? No ¿verdad? Déjelo con el suéter mal abotonado y, por favor, no se lo abotone bien.

-¿Por qué?

-Porque tal acción implicaría su desaprobación y de manera implícita estaría diciéndole “no eres lo suficientemente listo ni para abotonarte el suéter. Teno que hacer todo por ti”
-Yo nunca le diría eso a mi hijo.

-Estoy seguro que no, pero su actitud se encargaría de hacerlo, insisto hágale sentir que usted confía en él. Comprenda que en su hijo, al igual de que en todo ser humano, está presente el deseo de independencia. Permítale que exprese esa independencia, y vera como, en poco tiempo adquirirá la confianza necesaria en si mismo para hacer las cosas y hacerlas bien.

-Otra pregunta profesor, yo siempre ayudo a mi hijo a hacer las tareas ¿También está mal?

-Es lo mismo que con los botones del suéter, las tareas escolares son responsabilidad de su hijo. Si siempre le ayuda, estará impidiéndole que aprenda por sí mismo y usted se verá obligado a hacerle los trabajos aun cuando este en la universidad. Ojo, siempre es importante la ayuda en el hogar pero le recuerdo que una cosa es ayudarlo guiándolo y otra muy diferente es hacerle los trabajos, eso no es ayudar.


Los niños y las niñas


-Profesor, tengo dos hijos, un niño y una niña. Sé que son diferentes pero quisiera saber más de estas diferencias, y cómo manejarlas en su educación.

-En efecto niños y niñas son diferentes, además de los atributos biológicos propios de su sexo, son distintos en la forma de cómo manejen la comunicación y la capacidad para relacionarse. Por ejemplo, cuando un grupo de niños se reúne para jugar, determina ciertas reglas que hay que seguir, y si alguno no respeta esas reglas será eliminado del grupo. En su juego las niñas también establecen reglas, pero si hay alguna que no las siga, el juego se interrumpe para proponer nuevas reglas y todas continúan jugando.

-Qué curioso ¿Y esto que significa?

-Significa que los niños son más estrictos en el cumplimiento de las reglas, en cambio las niñas prefieren seguir en contacto con el grupo aunque las reglas no se respeten. Así, cuando los niños dejen de ser adultos, preferirían ser eficientes y cumplir con los lineamientos establecidos y las niñas convertidas en mujeres le darán preferencia a las relaciones interpersonales.

-¿Y siempre es así?

La conducta humana no es como las matemáticas, en las que dos más dos siempre será cuatro. Para empezar nadie es ciento por ciento masculino o femenino. Los hombres en su masculinidad, tienen atributos femeninos, y las mujeres presentan cualidades masculinas. Es por ello que hay que evitar los estereotipos.

-¿Y qué me dice con respecto a los juguetes para niños y para niñas?

-A este respecto es común que los niños jueguen con armas o carritos que les ayuda a mantener su cuerpo en movimiento. Los juguetes de las niñas como juguetes o implementos de cocina. Son mas pasivos que activos, y con ello imitan las acciones maternas, sin embargo es un generalidad,  no una regla estricta, por eso debes evitar el poner límites y permitir que cada niño o niña juegue como mejor se sienta, porque si imponemos roles preconcebidos, estaremos encasillando a nuestros hijos a que se comporten como nosotros desearíamos que se comportaran y no como a ellos les gustaría.

-Otra cosa ¿los niños se comunican igual que las niñas?

-Interesante pregunta. No hace mucho se realizo un experimento en la que se utilizo una barrera de plástico que delimitaba un determinado espacio, dentro del mismo estaba un bebe varón, y tras la barrera su madre. Al verla el bebe gateo hacia ella y trato de trepar por la barrera. Cuando el pequeño fue sustituido por una niña, esta se limito a llorar y a llamar a su mama pero no se movió.

El experimento continuo con varios niños y niñas, y sus conductas fueron las mismas que la de los primeros casos. Esto quiere decir que los niños prefieren comunicarse físicamente, mientras que las niñas eligen la comunicación verbal. El experimento que acabo de describirle nos permite comprender mejor las necesidades de nuestros hijos aunque, una vez más, le recuerdo que la educación no es una ciencia exacta.

La homosexualidad


-¿Y qué tal si se inclina por alguien de su mismo sexo? Me siento aterrada del solo pensarlo.

-Bien, pues, hablemos ahora de la homosexualidad. Antes que nada ¿Qué la provoca?, ¿es un problema genético o de educación?

-Eso, ¿el homosexual nace o se hace?

-Hasta ahora, médicos y psicólogos no han podido dar una respuesta categórica con respecto a la homosexualidad. De acuerdo con la medicina, esta tendencia podría ubicarse en el hipotálamo, esto es, en la base del cerebro…, de acuerdo con la psicología, que si un padre es rígidamente masculino y la madre extraordinariamente femenina, sería factible que el chico presentara tendencias homosexuales, pero esta solo son hipótesis.

-¿Hay alguna forma de prevenir la homosexualidad?

-No, no la hay. Usted puede prohibir que su hijo o hija manifieste de alguna manera su homosexualidad, pero las consecuencias serian desastrosas.

-Pero un psicólogo podría curar la homosexualidad, ¿no?

-Permítame contestarle con otra pregunta: ¿A usted le gustan las mujeres?

-Bueno, si, aunque soy un esposo fiel, admito que me gustan las mujeres.

-Lógico, y diga, ¿cuántas sesiones de psicoterapia necesitaría para que en lugar de que le gusten las mujeres le gusten los hombres?

-¿…?

-De acuerdo, ningún psicólogo, ni aunque usted se pasara la vida en sesiones de terapia, podría cambiar esta situación.

-No, no podría. Así soy y así seguiré.

-Además, no le interesa cambiar.

-Entonces, ¿con un hijo homosexual no puede hacerse nada?

-Puede hacerse mucho, los padres de un homosexual, hombre o mujer, pueden y deben respetarlo, aceptarlo y amarlo tal y como es, sin tratar de cambiarlo y ofrecerle el apoyo emocional que tanto necesita.

-Es difícil ¿no?

-Si es difícil, mire usted, hasta hace poco la homosexualidad se consideraba un vergüenza, un pecado que habría de reprimirse y ocultar. Por fortuna la sociedad esta abriéndose más a esta realidad, sin embargo en muchos sectores de la sociedad subsiste un marcado rechazo hacia esta situación. Sin ir más lejos, hoy en día la iglesia católica tolera la homosexualidad, pero prohíbe terminantemente las relaciones homosexuales.

-De acuerdo con la iglesia, ¿Qué puede hacer un homosexual?

-Aguantarse.

-¿No le parece injusto?

-Justo o injusto no es mi papel juzgarlo, aunque acepto si un homosexual se ve obligado a cumplir con este precepto, esta negándose a sí mismo. No es posible tapar el sol con un dedo. La homosexualidad es un hecho de la vida, y, como tal, tenemos que aceptarlo.

-¿Cómo saber si alguien manifiesta tendencias homosexuales?

-Los síntomas en los chicos son una sensibilidad femenina y un amaneramiento en su voz y en sus actitudes, en una chica, su preferencia por actividades masculinas aunado al desaliño y a la falta de coquetería. Pero esta no es una regla inflexible, ya que hay hombres muy masculinos y mujeres muy femeninas que, no obstante, son homosexuales.

-Al hijo de un vecino lo sorprendieron en la escuela besándose con otro niño. Esto es homosexualidad. ¿No?

-Puede serlo, pero no necesariamente.

-¿Cómo es eso?

-Hay experiencias homosexuales que se suscitan por curiosidad, por necesidad de afecto o a causa de una libido precoz, por eso es muy importante diferenciar los actos homosexuales de la homosexualidad misma.


La dislexia


-Estoy a sus órdenes, profesor ¿para qué me mando a llamar?

-Para hablar con usted acerca de una dificultad que está presentando su hijo.
-¡Ah, caray! No me asuste.

-No es algo por lo que deba asustarse. Dígame, ¿ha notado que el chico tiene dificultad para leer?

-En efecto, es más, pienso que para su edad podría hacerlo mejor. ¿no será un niño de lento aprendizaje?

-Desde luego que no. Su hijo es inteligente, pero presenta una disfunción que se conoce como dislexia.

-Ya había escuchado esa palabra, pero, ¿Qué significa en realidad?.

-Hay padres que califican ambiguamente con la palabra dislexia cualquier problema de aprendizaje, sin embargo, la dislexia es algo muy específico, consiste en una dificultad para entender correctamente las palabras escritas.

-¿Debo entender que no es culpa del niño?

-Exactamente, ya que no se trata de falta de motivación por parte del chico, ni que los padres no le presten suficiente atención, no es la manifestación de desajustes emocionales y tampoco debe atribuirse a pereza, falta de interés o desgano. Los problemas que acabo de mencionarle pueden ser la causa de la lectura deficiente pero no de la dislexia.

-¿Y hay muchos niños con este problema?

-Más o menos 15 de cada 100 estudiantes presentan dificultades en el aprendizaje, mientras que los disléxicos son únicamente el 4%.

-¿Y mi hijo está en ese 4%?
-Así es.

-Pero la dislexia se presenta también en la escritura ¿verdad?

-Desde luego, porque la dificultad para leer hace que el estudiante escriba mal. Es muy común, por ejemplo, que los disléxicos cambien la “b” por la “d” y la “p” por la “q”, de igual manera, tendrá problemas con las silabas compuestas.

-Y dígame, ¿Dónde se origina la dislexia?

-Se sabe que en el cerebro, pero se ignora en que parte se sitúa. Ahora bien, en la mayoría de los casos, la dislexia es hereditaria, o sea, que si alguno de los padres es disléxico, cabe la posibilidad de que su hijo también lo sea.

-¿Cuáles son las consecuencias de la dislexia?

-Para empezar, gran dificultad en el momento de articular la palabra escrita y convertirla en una idea coherente, a demás de una dificultad visual para establecer el orden correcto de las letras y las palabras. También hay cosas en la que un disléxico, al escuchar una palabra, omita alguno de los sonidos o los cambie por otros, con lo que percibirá una palabra muy distinta.

-Además de la herencia ¿hay otros factores que originen la dislexia?

-Si los hay, por ejemplo, cuando la madre, durante el embarazo, utiliza ciertos medicamentos no recetados por el ginecólogo, o que perjudique neurológicamente al feto con alcohol, drogas o nicotina, y, en el momento de nacer el bebe, una oxigenación deficiente o el empleo inadecuado del fórceps.

-¿Cómo puede determinarse si un niño es disléxico?

-Hay una serie de indicadores, por ejemplo:

  • Dificultad para saber cómo se llaman las letras exactamente.
  • Dificultad para aprender el color de los colores.
  • Cambiar el orden de las letras al leer o escribir una palabra como “tapelo” en lugar de “pelota”, o “metasa” en lugar de “maceta”
  • Alterar el orden de los números en cantidades de dos dígitos o más.
  • Saltarse renglones.
  • Dificultad al momento de deletrear
  • Dificultad de coordinar, como, abotonarse el suéter o no saber atarse las cintas de los zapatos.

-¿Todos estos ejemplos son signos de dislexia?

-Aisladamente no, pero, la suma de todos, nos estará indicando la presencia del problema.

-¿Es curable la dislexia?

-Si se detecta a tiempo y se toman las medidas necesarias, existe la necesidad de que aparezca.

-¿Cuáles son las medidas que debo tomar?

-Lleve al chico a un especialista en problemas del lenguaje o inscribirlo en una institución, oficial o particular, que incluya algún programa especializado en tratamiento de la dislexia. Ahora, en cuento lo que pueden hacer usted o su esposa, es no impacientarse con el chico o forzarlo, sino comprenderlo y apoyarlo con todo el amor que sean capaces de ofrecerle.


La víctima del bravucón


-Profesor, hay un niño que molesta constantemente a un sobrino mío que está en otra escuela. ¿Usted cree que los padres deban intervenir?

-Antes de contestar con un sí o un no sería conveniente que examináramos mas a fondo el problema. Es raro el colegio que no cuente, por lo menos con un bravucón, el cual suele rodearse por chicos que le celebran sus chistes y que corean las burlas dirigidas a los niños que no forman parte de su pandilla. El abusivo se ensaña apoyándose en algún defecto o diferencia de su víctima, y lo molesta con apodos hirientes como “Lombriz de agua puerca” si es delgado, “chichón de piso” si es bajito, cuatro ojos si usa lentes o barril sin fondo si es gordito. En fin, que cualquier particularidad es fuente inagotable para sus agresiones.

-¿Pero cuál es la razón de su comportamiento?

-La razón consiente es su deseo de dominar apoyándose en el temor de su víctima; la razón subconsciente es múltiple: inseguridad, debilidad y ausencia de autoestima, por lo tanto para que esas deficiencias no sean descubiertas –ni por el mismo- se pone una máscara de bravucón.

-Mientras mas bravucón, mas debilidad e inseguridad estará tratando de esconder, ¿Verdad?

-Por eso es muy sabio aquello que dice que el valiente vive hasta que el cobarde quiere, en la inteligencia claro está, de que en este caso el valiente solo es un abusivo, y que el cobarde es quien tiene la valentía de ponerle un alto a sus agresiones.

-Las acciones del bravucón pueden ser destructivas, ¿no?

-Naturalmente, sobre todo si las acciones van mas allá de lo tolerante, o si la víctima es en extremo sensible. El abusivo cuando excede los límites de la simple broma, puede dañar seriamente la autoestima de su víctima y producirle heridas emocionales permanentes muy difíciles de cicatrizar.

-¿Qué puede hacer mi sobrino?

-Hay varios caminos:

  • No hacer caso del bravucón. Lo que este trata de hacer es provocar una respuesta de su víctima para apoyarse en ella y seguir molestando. Si no hay respuesta ya no tiene chiste molestar.
  • Distanciarse de quien lo está molestando. A veces el poner espacio de por medio puede ayudar.
  • Enfrentarse al bravucón y decirle con decisión y firmeza que deje de agredirlo.
  • Contestar la agresión hablando de otro tema, incluso invitar al agresor a realizar alguna actividad divertida para ambos.
  • Amenazar al bravucón con acusarlo con el maestro, este punto es arma de doble filo porque la victima puede quedar como un soplón y recibir más burla por ello, con el agravante de que los maestros prefieren no intervenir, sin embargo, la victima puede decirle algo así como: “Profesor, Bermúdez esta burlándose de mi todo el tiempo. He procurado ignorarlo, pero él sigue con sus agresiones. Me fui al otro patio, pero él me siguió. Le dije que podíamos jugar algo divertido, pero sus burlas aumentaron. Lo amenace con acusarlo con usted, pero me dijo que yo era una mariquita. Por favor profesor, si usted no me ayuda no sé que voy a hacer”.

-Pero tal vez la estrategia que da más resultados consiste en hacerse eco del agresor:
-Que traes “Lombriz de agua puerca”… ¡ja ja ja!

-Si ¿verdad? ¡Estoy tan flaco que hasta parezco fideo!... ¡jijiji! Oye, ¿Cómo hare para engordar?

Casi nunca falla; primero porque la agresión se está convirtiendo en un chiste, y después porque se está colocando al provocador como un consejero, y un consejero es siempre alguien importante, atributo del cual carece el bravucón, así que dejara de molestar a su víctima, y, porque no, hasta llegara a ser su amigo.

En caso de que a su sobrino no le hayan funcionado las estrategias propuestas, ha llegado la hora de que actúen los padres del chico, hablando con el maestro, o, si es preciso, con el director de la escuela.

-¿Y qué hacer con los niños peleoneros?

-Básicamente los chicos se pelean con palabras o con golpes.

-¿Cuál es la diferencia?

-Si se pelean con palabras, las consecuencias no son alarmantes, pero los golpes pueden acarrear grandes problemas. Hay padres que recomiendan responder físicamente a la agresión, sin embargo, yo no estoy de acuerdo, porque toda agresión genera más agresión y alguno de los chicos o ambos, pueden resultar con serias lesiones. Por tal motivo el maestro o el padre deben detener de inmediato el pleito, aunque solo sea verbal, reprender a los infractores con razones, y aplicarles además, un castigo ejemplar, ante un pedido así, generalmente hay respuesta por parte del maestro.


Las amistades

-¿Qué puedo hacer para que mi hijo tenga las amistades que le conviene?

-Lo primero es determinar lo que usted entiende como amigos convenientes, y después, si no está de acuerdo con ellos, tómese el tiempo necesario para observarlos y determinar por qué está aceptando o no a determinados amigos que su hijo ha elegido. Tenga en cuenta que el chico buscara amistades de todo tipo: las que son similares a él, las que difieren de su forma de pensar y actuar. Con los amigos que se le aparecen incrementara su personalidad, aumentara la confianza en sí mismo y se sentirá seguro. Con los amigos diferentes a él, su hijo tendrá la oportunidad de conocer distintas formas de pensar y aprenderá habilidades que ignoraba.

-¿Y es posible que tenga los dos tipos de amigos?

-No solo es posible, sino conveniente. Otro aspecto del tema se presenta cuando el chico prefiere la amistad de niños menores que él, lo cual puede indicar un signo de inmadurez o de hacer sentir su superioridad. Como quiera que sean, los amigos constituyen una valiosa aportación que enseña y valora.

-¿Qué es lo que hace que un niño elija determinados amigos?

-Es frecuente que un hijo prefiera la amistad de niños que tengan distintos valores morales, o que pertenezcan a un diferente estrato socioeconómico o a otra religión. Esto quiere decir que su hijo está buscando algo que no tiene en el hogar. En este caso investigue, que es lo que su hijo requiere, y determine si estos atributos son dignos de integrarse a la familia.

-¿Y cómo hacer si el niño se junta con amistades que no le convienen?

-Antes que nada recuerde que los chicos cambian constantemente de amigos que, a la larga, esta amistad nociva desaparecerá, pero no se la prohíba, porque entonces su hijo se aferrara mas a ella. Tena paciencia, si él ha recibido, firmes valores morales en el hogar, difícilmente elegirá amistades inconvenientes.

La falta de amigos


-No sé qué hacer profesor. Mi hijo no tiene amigos y prefiere estar solo, pero pienso que eso no es lo más conveniente para él.

-Mire usted, cuando una persona llega a la edad adulta, puede tener muchos amigos o preferir la soledad. Eso depende de los gustos de cada quien. Los niños por su parte requieren estar en sociedad con otros chicos para desarrollarse adecuadamente, ya que buena parte de su aprendizaje se basa en la observación e imitación de los demás.

-¿Quiere decir que mi hijo es insociable?

-Recuerde que todos, niños y adultos, formamos parte de una sociedad y que es precisamente esta sociedad, con sus ventajas y desventajas, la que nos hace cooperar con nuestros semejantes y que despierta en nosotros el reto de las competencias, atributos que deben inculcarse al niño desde sus primeros años de edad. Ahora bien, si los padres no invierten suficiente tiempo con el niño, o no le prestan la suficiente atención el chico puede optar por estar aislado, jugar solo y evitar el contacto con otros muchachos. En este caso estaremos en un problema de insociabilidad.

-¿Por qué un niño es insociable?

-Porque se siente rechazado por los demás, incluyendo a sus padres. Por otro lado el chico insociable por lo común esta triste o algo deprimido y rechaza la idea de integrarse con otros compañeros en actividades de grupo a pesar de que, en su interior, esta deseándolo desesperadamente.

-En este aspecto, ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

-A pesar de lo que acabo de decir en cuanto a que el niño rechaza la idea de alternar con otros compañeros, invítelo, pero no lo obligue, a participar en ciertas actividades a las que asisten otros niños, como grupos corales, de danza  de artes marciales. Trate de integrarlo a asociaciones como los Boys Scouts, o que tome un curso de computación o de idioma, inscríbalo en algún deporte que le permita alternar y competir con otros niños. También puede sugerirle que invite a algún compañero a dormir a su casa, o que sea él quien duerma en la casa de otro chico. Puede hacer todo esto, pero lo más importante es que, tanto usted como su pareja, se integren de un forma más presente y activa en los juegos y actividades del niño.

Las emociones


-Creo profesor, que mi hijo tiene problemas emocionales, y quisiera saber con exactitud .
¿Qué es un problema emocional?

-Pues, sencillamente, es un sentimiento, cualquiera que sea, que no ha podido resolver y que nos conduce a conductas improductivas o destructivas. Todas las personas pueden presentar problemas emocionales, pero esta disfunción se convierte en una situación preocupante cuando afecta nuestro comportamiento laboral, escolar o social, y en tanto el problema se prolongue por más tiempo ira adquiriendo mayor magnitud con catastróficas consecuencias.

-¿De qué forma puedo tener la seguridad de que mi hijo presenta problemas emocionales?

-Básicamente, por la manifestación o represión de sus sentimientos, y, por la manera como se comporta.

-Podría ser mas especifico?

-Si un niño puede manifestar abiertamente sus sentimientos, sentirse triste o contento nos está indicando que no tiene problemas emocionales, ya que, cuando estos se presentan, guarda esos sentimientos para sí mismo y no es capaz de comunicarlos, por lo que en general esta triste, desanimado y muy susceptible. Por otro lado los indicadores de que existe un problema emocional son la insensibilidad ante sentimientos tales como la culpa. Los miedos,  el enojo, el dolor emocional  las manifestaciones de cariño. Sin embargo, el diagnostico más preciso proviene del propio chico, cuando presenta cambios de su conducta habitual.

  • Alteración del sueño: puede dormir mucho más tiempo o padecer de insomnio. Suele tener pesadillas y prefiere refugiarse en la cama antes que enfrentar sus obligaciones.

  • Come mucho o demasiado poco y engorda o adelgaza con facilidad, prefiere comer solo y, en lugar de una comida nutritiva, consume alimentos chatarra.
  • Constantemente se enferma o tiene accidentes.
  • Se viste de forma poco usual y es negligente con su higiene.
  • Suele mostrarse deprimido, angustiado o enojado en exceso.
  • Es irritable y explosivo, y muestra una alarmante inclinación a mentir o a robar.
  • Se aparta de la familia, es retraído y solitario.
  • Procura faltar a la escuela y evita cumplir con sus tareas, en consecuencia, sus calificaciones son bajas y, a menudo, reprobatorias; se le dificulta el aprendizaje y constantemente lo reportan por sus problemas de indisciplina.
  • Por lo común se muestra desconectado con todos los que los rodean en general y con la vida en particular.

-¿Eso quiere decir que hay signos de disfunción emocional si un chico presenta todos estos problemas?

-No necesitan ser todos, pero si por lo menos la mitad se manifiestan, es imperativo que tanto usted como su pareja tomen medidas al respecto.

-¿Cómo cuales?

-Como estas, por ejemplo:

Converse con el, pero para ello elija un sitio o un momento en el que no haya interrupciones. Si esto no es posible en casa propóngale: “Hijo, se me antojo un helado. ¿te gustaría acompañarme?” Ahora, con toda calma comuníquele que se siente preocupado por su comportamiento: “He notado que últimamente te sientes culpable, y me gustaría que me dijeras por que. Te aseguro que aceptare tus razones y que, cualesquiera que sean, no voy a regañarte ni a castigarte. Puedes tener confianza en mí.

Trate de ser especifico: “Oye, ¿Qué es lo que ha hecho que te sientas tan culpable?

Pregúntele si hay algo que le haya parecido bien o que lo haga sentir satisfecho y feliz.
Asegúrale que, si hay algún inconveniente, usted prefiere que sea el niño quien se lo diga, en vez de saberlo por otros medios, e insista en que no habrá represalias y que juntos podrán resolver el problema.

-Es posible que, gracias a una conversación sincera, su hijo vuelva a ser el niño de siempre.

  

Abuso sexual


-A través de los medios de comunicación con mucha frecuencia nos enteramos de niños y niñas que han sufrido abuso sexual y, francamente estoy aterrado. ¿Podría ampliarme el tema profesor?

-Visto en forma general, el abuso hacia los niños puede ser psicológico, verbal o simplemente prolongados silencios; físico cuando el niño recibe golpes o quemaduras, y sexual, en caso de que el infante sea víctima de caricias obscenas o de una franca violación. Los dos primeros son abrumadores, aunque se disfracen diciendo que, “son por su bien”; no obstante son graves las secuelas que dejan en el cuerpo y, sobre todo en la mente del niño. Pero el tercer tipo de abuso ni siquiera puede justificarse con el pretexto de que se está educando al chico; es la acción prepotente y arbitraria de un depravado sobre un niño o niña indefensos, cuyas acciones dejan una marca indeleble que le atormentara toda su vida. Un desconocido puede abusar sexualmente de un niño o niña; pero lo más aterrador del caso es que quien comente con más frecuencia este delito son miembros de la propia familia de la víctima o son personas que merecían una absoluta confianza por parte del propio chico o de sus padres.

-¿Cómo saber si un niño o niña ha sido víctima de abuso sexual?

-Pregunta difícil de contestar, ya que, como cada chico piensa, siente y reacciona de forma diferente a los demás no es sencillo averiguar los síntomas de un determinado comportamiento. Por regla general los niños desde sus primeros años, se ven contentos y constantemente están dando muestras de gran actividad e insaciable curiosidad; son amistosos y les encanta que les demuestren cariño. a medida que van creciendo es comprensible que manifiesten algunos miedos, como a la oscuridad, a determinados animales o a los fenómenos de la naturaleza pero estos miedos se superan y desaparecen.

-Entonces, ¿Cuál es su comportamiento cuando han abusado de el?

-Hay varios indicadores, aunque estos varían de acuerdo con la personalidad de cada niño, sin embargo, existen algunos signos equívocos:

  • Procura evadir el trato, y más aun el contacto, con sus amistades y su propia familia.
  • Se vuelve introvertido y pusilánime.
  • Inexplicablemente rehúye a alguien determinado, amigo o miembro de la familia.
  • Llora con facilidad y asume una actitud de tristeza y depresión.
  • Sin razón aparente se muestra, tenso, nervioso y angustiado.
  • Bajan notoriamente sus calificaciones y con frecuencia se finge enfermo para no asistir a la escuela.

-Pero, ¿Cómo saber la verdad?

-Otra cuestión difícil de responder, porque con toda seguridad el niño tratara de evitar el tema. Si, por ejemplo se le pregunta cómo se siente, responderá que bien, y si se insiste diciéndole: “Últimamente te he sentido triste y preocupado, ¿Qué te pasa?”, el contestara: “nada”, y se alejara de usted. El chico preferirá ocultar el problema porque:

  • Como sabe o intuye, que lo ocurrido es algo malo, tiene miedo de que lo castiguen, pues es él quien asume la culpa.
  • Se rehúsa a acusar al victimario, porque quizá sea alguien a quien sus padres quieren y respetan.
  • Tome que, si pone en evidencia a la persona que abuso de él, esta podría tomar represalias contra su familia o contra el mismo niño, y teme ser tachado de mentiroso, y el hecho de que no lo crean es una violación a su estima, o sea, sufre una violación psicológica tras una violación sexual.

-¿Y si realmente está diciendo mentiras?

-Un niño puede mentir en casi cualquier cosa; pero es difícil que mienta en algo tan delicado y perverso como lo es el abuso sexual, así que, por favor créanle, y si se descubre al abusador, sea quien sea, es imperativo cortar toda relación con él y denunciarlo ante las autoridades para que no siga causando mas daño. Pero más importante es la prevención. Hay que hablar con el niño antes de que ocurra una situación devastadora. Hablar con el niño, no una sino varias veces, aunque seamos repetitivos. En estos casos es mejor que sobre a que falte, alertarlo una y otra vez acerca de los peligros a que puede estar expuesto. Es necesario insistir a que nadie, absolutamente nadie tiene por qué manosearlo ni micho menos tocar sus partes intimas y que si esto llegara a ocurrir, lo comunique de inmediato a sus padres. Ellos sabrán como arreglar las cosas. Y que no tema, porque siempre contara con su comprensión, su apoyo y su amor.


La sexualidad


-Profesor, ¿Cómo y cuándo puedo hablarle a mi hijo sobre el sexo?

-De acuerdo con Freud, el principal motor que impulsa el comportamiento humano es el sexo, pero hasta hoy, en los inicios del siglo XXI, sigue siendo un tema que los padres se resisten a tratar con sus hijos, por eso me agrada que usted tenga la intención de enfrentarlo.

-Sí, me he dado cuenta de que existe ese temor, pero, ¿por qué?.

-Porque los temas sexuales siguen siendo considerados pecaminosos.

-Sin embargo, la actividad sexual es tan natural como comer o dormir, ¿no?

-Así es, pero en ciertos niveles sigue considerándose como algo sucio y vergonzoso. Ahora para contestar a su pregunta, le diré que los chicos en su mayoría, aprenden del sexo por amigos y compañeros, solo que esta información suele ser incompleta y muchas veces errónea, por eso es conveniente que la educación acerca del sexo surja en el hogar.

-Sí, pero, ¿en qué momento?

-No existe una edad precisa. Las respuestas acerca de la sexualidad deberán darse cuando el niño la formule, en la inteligencia de que estas respuestas deben ser precisas, sin extenderse en el tema. Así, por ejemplo, si un niño o una niña preguntan de dónde vienen los bebes, puede contestársele sencillamente que de la panza de sus mamas.

-Oiga usted, pero este es un tema que incluso los adolescentes está mal informados, ¿verdad?

-En efecto, y esto se debe a que les da pena preguntar o a que se les contente algo así como “no andes pensando en esas cosas. Tu concéntrate en estudiar y nada más”. Afortunadamente en la actualidad  se enseña el tema de la reproducción humana a partir del quinto grado de primaria. Es un capítulo importante de las ciencias naturales.

-En la escuela usted puede aprender, por ejemplo, como es un caballo; su estructura, sus diferentes razas, su forma de correr, no así los sentimientos que puede albergar por un determinado caballo. Con la educación sexual que se imparte en la escuela puede decirse lo mismo,  pueden aprenderse las formas, las diferencias y las funciones del aparato reproductor, pero no los valores, el romanticismo y el amor que debe existir en una relación sexual armoniosa.

-Esos son los principios que deben inculcarse en el hogar ¿verdad?

-Totalmente de acurdo, y no solo mediante consejos y recomendaciones sino, de manera preponderante, con el ejemplo. Si un chico ve que, sus padres se respetan, se cuidan mutuamente y a menudo se demuestran su amor con palabras, pequeños regalos o cariños, querrá seguir esa conducta con la pareja que tenga en ese momento o con la que tendrá eventualmente.

Los sentimientos ocultos


-Ya no se qué hacer profesor. Pero mi hijo se ha vuelto un experto en ocultar sus sentimientos, como si estuviera sumido en un poso del cual quiero ayudarlo a salir, pero no se deja.

-Para empezar hablemos de los sentimientos básicos. Estos so, de acuerdo con los expertos, el enojo, la tristeza, la felicidad y el temor, además de toda una gama de sentimientos secundarios. Es importante que salgan a la luz porque si se guardan hacia el interior, en el exterior se manifestara como un problema en el que la tensión y la angustia estarán presentes. A un chico que oculta sus sentimientos generalmente le es difícil utilizar las palabras para comunicarse, y, en consecuencia, va acumulando una serie de emociones negativas que expresa comiéndose las unas, gritando incoherencia o peleándose por cualquier motivo… o sin motivo.

-¿Qué medidas me recomienda que lleve a cabo?

-Lo más importante es la comunicación con su hijo, pero como esto no es fácil ya que el chico prefiere quedarse callado, voy a sugerirle algunas ideas

  • Converse con el pero a solas, y hágalo diario, cada tres días o una vez a la semana, con la condición de que sea constante. Estas reuniones siempre a la misma hora, el mismo día y en el mismo lugar, harán que el chico adquiera un sentimiento de seguridad y confianza.
  • Evite formular preguntas abstractas como:” ¿qué tal te va en el colegio?”, o ¿Cómo te sientes?, porque su hijo responderá con un escueto: “bien”
  • Sea más concreto: “Dime, ¿Qué es a lo que más le tienes miedo? O, ¿Cuáles son las cosas que te hacen sentir a gusto?
  • Quizá entonces el niño se habrá. No lo interrumpa, ni lo critique, ni lo aconseje (a menos que él se lo pida) simplemente escúchelo con mucho interés.
  • Si no obtiene resultados inmediatos no se desanime y continúe con esta estrategia cuyo objetivo es tener un puente entre los sentimientos de su hijo y los de usted.


Conclusión


Desde luego no se han contestado todas las preguntas que los padres podrían formular respecto a la educación de sus hijos, ni se han esclarecido todas las dudas que surgen cuando lo que queremos es que nuestros hijos sean honestos, productivos y sobre todo felices. Sin embargo las preguntas expuestas en este trabajo, de acuerdo con psicólogos y pedagogos, son las interrogantes más frecuentes en la formación de nuestros hijos.


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